jueves, 27 de octubre de 2016

Experimento De Copa

Implementos

-               Dos copas o vasos iguales
-               Dos fósforos de madera
-               Un poco de agua


Como funciona
El experimento, consta de poner las dos copas juntas, pero no totalmente pegadas, con una distancia determina. En una de las copas o vasos, se vierte un poco de agua, a nivel inferior de la mitad (en el caso de ser un vaso, solo llenar 7 mililitros de este).
Luego se mojan las bocas de las copas o vasos, con muy poca agua, y en la copa que no tiene agua se ponen dos fósforos con la cabeza al lado donde no hay otra copa.
Ya todos los implementos bien ubicados, se empieza a frotar el dedo sobre la boca  de la copa o vaso que contiene el agua, se debe frotar el dedo con el mismo sentido que el de las manecillas del reloj, hasta que este movimiento repitiéndolo cause sonido.


Conclusiones u observaciones
Se realizó el experimento con las indicaciones dadas,  frotamos el dedo lo más rápido que pudimos, pero no resulto.
Esto intentamos muchas veces y no funciono, así que intentamos mermando la cantidad de agua y así trato de sonar un poco pero al final no resulto nada, mermamos un poco más y no sonó, luego concluimos que estábamos pasando el  dedo de una manera incorrecta, o que de pronto las copas estaban muy separadas y  las juntamos más.
Hicimos eso y  mermamos un poco más el agua, frotamos el dedo rápido y haciendo presión en la boca de la copa y sonó, poco, no tan duro pero sonó y si le hacíamos más rápido sonaba más.
Al ver que así intentaba sonar, seguimos insistiendo, pero resultaba el mismo sonido.
Investigamos  y nos dimos cuenta de que el truco para que sonara era tener en la copa con agua, muy poca cantidad de agua las copas lo más juntas posible pero no pegadas y frotar el dedo rápido y fuerte contra la boca de la copa.

 Puedes ver el vídeo de nuestro intento aquí https://www.youtube.com/watch?v=oAPpSXhM4w8


miércoles, 5 de octubre de 2016

A los argentinos les importa más la atención del restaurante que la comida

Si bien comer es una necesidad biológica, sentarse en un restaurante es una experiencia social. Buscamos alimentarnos, claro, pero también que nos hagan sentir bien desde todos los ángulos.

Desde la base de datos de Yelp, notamos que cada vez se le da más importancia a la atención, va a la par que la comida", explica Santiago Mateo, Country Manager de la guía online, que tiene 140 millones de usuarios en todo el mundo. Agrega: "Hay muchas reseñas de 3 estrellas que dicen que los platos estaba excelentes, pero que el servicio fue malo y muchas de 5 estrellas que dicen que la comida estaba OK, pero que la atención fue tan cálida que los hizo sentir como en casa".

Rechazo a primera reseña

Ahí está una de las claves: queremos calidez y estamos dispuestos a pagar por ella. Ian Gutiérrez sale 4 veces por semana (a bares, restaurantes o cafés) y asegura que una buena atención garantiza una segunda oportunidad: "Cuando sentís que el staff del local está feliz de que estés ahí, ya ganó. Aunque sea fingido". Cita también el ejemplo de un café de Palermo Soho que asegura tener el mejor latte del la ciudad, pero porta como pose una actitud agresiva con el cliente. Sin dudas, el cafetín de la esquina con cortado porteño y mozo de la vieja escuela le va a ganar en la pulseada.



Florencia Giaquinta, quien sale a comer en
restaurantes 3 veces por semana, cuenta una insólita experiencia en uno de los restaurantes más famosos de Buenos Aires, y mejores rankeados de Latinoamérica. En el medio de un menú degustación que supera los $ 1000, preguntó si le iban a cambiar los cubiertos entre plato y plato, y el mozo respondió: "Con tal de que paguen, hagan lo que quieran".